Modelos brillantes, decisiones pobres: el coste de ignorar el dato.
En entornos donde se toman decisiones complejas con herramientas de analítica avanzada u optimización, existe una premisa fundamental que muchas veces se subestima: la calidad del dato. En muchos proyectos tendemos a validar con detalle la solución final: contrastamos KPIs, analizamos outputs, iteramos sobre escenarios… Pero nos olvidamos de algo esencial: ¿Es justo validar el output sin haber validado antes el input?